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Con el Look X-One-G, Look abandona definitivamente el concepto de pedal gravel “adaptado” desde el MTB y plantea una solución específica orientada a competición, donde la prioridad no es la versatilidad sino la eficiencia mecánica bajo carga. El diseño parte de una arquitectura monolateral compatible con SPD, pero lo realmente relevante está en la relación entre superficie de apoyo, altura y masa, tres variables que aquí se optimizan claramente hacia un uso racing. Es decir, podremos calar el pedal únicamente, por un lado.
El cuerpo del pedal desarrolla una plataforma de 650 mm², significativamente superior a la de la propia gama X-Track y, según la marca, incluso por encima de algunos pedales de carretera, lo que se traduce en una base más estable para el pie y una transferencia de potencia más directa en esfuerzos sostenidos. Esta superficie, combinada con una altura contenida (stack total en torno a 16 mm), genera una sensación más cercana a un pedal de carretera que a un SPD convencional, reduciendo la flexión del conjunto zapatilla-pedal en fases de máxima carga.
En términos de peso, el enfoque es claramente competitivo. La versión Ti se sitúa en torno a los 240g el par, con alternativas más accesibles ligeramente por encima, cifras que lo colocan en el rango alto del segmento XC/gravel orientado a rendimiento. Este ahorro se logra en parte mediante la construcción monolateral, que elimina material y simplifica la estructura, aunque introduce un compromiso claro en la fase de enganche.
El sistema de retención mantiene la lógica SPD con liberación predecible, pero el acceso unilateral penaliza la rapidez de entrada, especialmente en situaciones dinámicas o técnicas. En un contexto puramente gravel racing: salidas lanzadas, ritmo constante, pocas interrupciones. Este factor, pierde relevancia frente a la ganancia en estabilidad y eficiencia. Sin embargo, fuera de ese escenario competitivo, requiere adaptación y puede resultar menos intuitivo en uso frecuente de clip-in/out.
Otro aspecto clave es la rigidez percibida bajo carga. La combinación de plataforma amplia y soporte más continuo bajo la suela elimina parcialmente la sensación “puntual” típica de pedales XC, generando un apoyo más homogéneo que favorece la transmisión directa en esfuerzos de alta intensidad. Esta característica, junto con el bajo peso, define claramente su posicionamiento: maximizar el rendimiento en condiciones relativamente controladas.
En resumen, el X-One-G no busca ser un pedal polivalente, sino una herramienta específica para gravel racing donde la prioridad es la eficiencia biomecánica y la reducción de pérdidas energéticas. La ganancia en estabilidad y transferencia de potencia es evidente, pero viene acompañada de una menor facilidad de uso y una especialización clara que limita su rendimiento fuera del contexto competitivo.
Autor: Sau
Fecha de publicación: 11/04/2026